29/07/25. Desde agosto de 2024, se encuentra en plena etapa de construcción el proyecto 5G “Nueva Malla Vial del Valle del Cauca”, ejecutado por la concesión Rutas del Valle. Esta obra, con un avance global del 35 %, se ha convertido en una iniciativa clave para mejorar la conectividad, reducir tiempos de desplazamiento y dinamizar la economía de la región. En entrevista con Portafolio, Jorge Duarte, gerente de la concesión, explica los logros alcanzados, los desafíos superados durante la etapa de preconstrucción y los beneficios que se proyectan a mediano y largo plazo para el Valle del Cauca y el país.
Desde su firma en 2021, el contrato de concesión de la nueva malla vial del Valle del Cauca ha transitado por una compleja etapa de preconstrucción. Según explica Jorge Duarte, gerente de Rutas del Valle, el proyecto vivió un proceso inicial de dos años, ampliado por la necesidad de realizar cuatro consultas previas adicionales. “Esto alargó la etapa preoperativa un año más, pero fue reconocido contractualmente. Desde agosto de 2024 iniciamos formalmente la etapa constructiva con todos los insumos y permisos requeridos”, indica.
Uno de los principales desafíos fue la adquisición predial. “Como en todo proyecto de infraestructura en Colombia, sortear los inconvenientes con los predios fue un hito. Hoy tenemos el 97 % de la compra predial ejecutada, y los pocos predios restantes están en procesos de expropiación ya casi resueltos”, asegura.
En cuanto a licencias ambientales, el proyecto enfrentó retos debido a la biodiversidad de la zona, especialmente en la cuenca del río Cauca. “Nuestra mascota es la zarigüeya, representativa del Valle. También tuvimos que proteger especies arbóreas como los samanes. Sin embargo, la ANLA comprendió nuestras medidas de mitigación y nos otorgó las licencias necesarias para avanzar”, detalla Duarte.
Avance por unidades funcionales
El proyecto está estructurado en cinco unidades funcionales. La ejecución avanza en las unidades 2, 3 y 4.
Según Duarte, la unidad funcional 2, que comprende 180 km de puesta a punto de pavimentos en corredores clave como Palmira–Buga, Cali–Candelaria y la recta Cali–Palmira (con un flujo diario de hasta 30.000 vehículos), tiene un avance del 48 %. Allí se construyen retornos, ampliaciones de peajes, redes ITS y fibra óptica.
La unidad funcional 3 corresponde a la prolongación de la avenida Ciudad de Cali hacia Jamundí y Puerto Tejada. Son 15 km con un avance del 55 %. “Nos restan algunos terraplenes, un puente sobre el río Jamundí y la intersección de Puerto Tejada. Esta última ya está en proceso de izado de vigas”, precisa el gerente.
La unidad funcional 4 implica el desdoblamiento de la doble calzada Jamundí–Y de Villarrica e incluye la construcción del puente Guillermo León Valencia sobre el río Cauca, de 180 metros. “Este puente, con un arco metálico central de 120 metros, será un ícono vial. Su construcción avanza y esperamos terminarlo a fin de año”, afirma.
Por su parte, la unidad funcional 1, al norte del Cauca, presenta un avance del 15 %. Allí se destaca la intersección Versalles en Palmira, cuya obra ya inició con traslado de redes. Y la unidad funcional 5, conocida como intersección Sameco (calle 70 con avenida tercera), está en estudios de red legal. Aunque el avance es mínimo, se cuenta con los permisos ambientales y se espera iniciar su ejecución conforme al plan financiero.
El impacto de este proyecto trasciende el ámbito regional. “El Valle del Cauca conecta el Atlántico con el Pacífico y articula los corredores de infraestructura 4G desde Antioquia hasta el sur del país”, destaca Duarte. La malla vial 5G complementa obras como Buga–Buenaventura, Popayán–Santander de Quilichao y la futura Popayán–El Estanquillo, que a su vez se enlazan con la doble calzada Pasto–Rumichaca.
La reducción de tiempos para transportadores es evidente. “Además de rehabilitar vías existentes, estamos generando nuevos corredores como la prolongación de la avenida Ciudad de Cali. Esto mejora el nivel de servicio y apoya desarrollos urbanísticos en el sur de Cali”, comenta.
Las experiencias que quedan…
Desde 2021, el proyecto ha capitalizado décadas de experiencia en concesiones. “Hemos aprendido que es posible ejecutar obras dentro de los plazos, sin arbitrajes ni demandas contra el Estado, cumpliendo con requisitos financieros, sociales y ambientales. Eso nos diferencia de anteriores generaciones de concesiones”, subraya el gerente.
De cara a fin de año, la meta es avanzar significativamente. “La unidad 2 debe alcanzar un 70 % y entregarse en marzo de 2025. Las unidades 3 y 4 estarán listas en enero. Entre 2026 y 2027 finalizaremos las unidades 1 y 5, para iniciar la operación completa a mediados de 2027”, menciona.
Un voto de confianza: Cierre financiero asegurado
Uno de los mayores logros ha sido alcanzar el cierre financiero completo. “Tenemos un crédito senior por $1,5 billones con banca nacional, más los aportes de equity del concesionario ya colocados. Todas las subcuentas están financiadas y el proyecto se ejecuta según lo presentado a los financiadores”, resalta Duarte.
Aunque en Colombia y en Latinoamérica este tipo de cierres es complejo, el proyecto ha cumplido con exigencias internacionales, como las normas IFC, para acceder al respaldo financiero. “Cumplimos estándares que garantizan sostenibilidad, cumplimiento legal y vinculación comunitaria”, puntualiza.
Impacto social y ambiental
El componente social ha sido una prioridad. El Plan de Responsabilidad Ambiental y Social (PRAS), exigido por contrato, incluye la contratación de mano de obra local y la integración de comunidades al desarrollo del proyecto. “Hoy tenemos más de 1.500 trabajadores contratados de la región. La operación y mantenimiento, que se extenderá por 25 a 30 años, generará empleo formal y sostenible”, dice el gerente.
También se busca formalizar actividades informales, como las de los vendedores ambulantes en peajes. “Queremos normalizar estas actividades y ofrecer condiciones dignas. Además, las comunidades participan en programas de protección ambiental con un enfoque productivo”, agrega.
En materia de seguridad vial, la concesión ha implementado planes que ya han reducido la accidentalidad en un 30 % respecto a años anteriores. La recta Cali–Palmira, única vía del país con velocidad de operación autorizada de 100 km/h, es un eje clave que exige altos estándares de seguridad.
PAULA GALEANO BALAGUERA
Periodista de Portafolio
Fuente: https://www.portafolio.co/